Éste es un proyecto de integración. Había que reducir el impacto visual de un edificio industrial preexistente. La solución se adoptó a en dos niveles diferentes: la fachada se trató mediante una segunda piel de gunite elaborado con arcillas locales y tratado para imitar las texturas y coloraciones del entorno. Un segundo nivel de integración se planteó con vegetación usando como referencia el encinar de Navarides, último reducto de vegetación climácica de la zona.







